Practicar poco y seguido: multiplicamos por 8 las sesiones de práctica
Cuando armamos los planes asumimos que la estrella de la plataforma iba a ser el simulacro completo de 120 reactivos. Nos equivocamos. El recurso que los aspirantes usan de verdad, día con día, son las prácticas cortas por materia: 10, 20 preguntas, quince minutos, ver en qué fallaron y volver. Hoy subimos el tope de esas sesiones ocho veces, sin mover el precio.
El cambio lo pidieron los alumnos
No salió de una junta de producto. Salió de los mensajes que llegan al chat de la plataforma y a Instagram, casi siempre con la misma forma: ya se me acabaron mis sesiones de práctica. Al principio lo leímos como un tema de cuotas. Después entendimos que era una señal de cómo estudia la gente.
Según nuestros datos internos, la práctica por materia es el recurso más usado de la plataforma, por encima del simulacro completo. Tiene sentido: un examen de 120 reactivos exige un bloque largo de concentración y se hace cada tanto, mientras una sesión corta cabe en el hueco entre la escuela y la cena. El aspirante promedio no tiene tres horas libres al día, tiene veinte minutos varias veces al día.
Un tope pensado para el uso que imaginamos terminó estorbando al uso real. Eso es un error nuestro, y así se corrige.
Y antes de seguir con los números, algo que nos importa decir: nos da mucho gusto que la plataforma ocupe una parte del tiempo que le dedican a prepararse. Sabemos lo que vale ese tiempo. Detrás de cada sesión hay alguien que decidió sentarse a estudiar en lugar de hacer otra cosa, y nuestra responsabilidad es que esos minutos rindan de verdad. Que cada vez más aspirantes practiquen aquí no lo leemos como un número de uso, lo leemos como una confianza que hay que devolver.
También nos da gusto lo seguido que nos escriben para decirnos qué les falta o qué les estorba. Ese ida y vuelta es lo que nos deja mejorar el producto en la dirección correcta y no en la que nos imaginamos desde el escritorio. Así que sigan escribiéndonos: la intención es que lo que reciban valga más que lo que pagaron, y eso solo se logra escuchando a quien lo está usando.
Por qué las sesiones cortas enseñan más rápido
La razón por la que no nos limitamos a subir el número, sino que además queremos que practiques más seguido, es pedagógica. No es una corazonada nuestra: cuando cinco investigadores de psicología cognitiva revisaron las diez técnicas de estudio más usadas y las calificaron por evidencia, solo dos salieron con la calificación más alta, «utilidad alta»: autoevaluarse (practicar contestando preguntas) y espaciar el estudio. Resumir, subrayar y releer, que es lo que casi todos hacemos, quedaron en la banda baja.
- Recuperar cuesta más que releer, y por eso funciona. Contestar un reactivo te obliga a sacar la información de la memoria, no a reconocerla en una hoja. El experimento clásico de Roediger y Karpicke lo muestra con una vuelta de tuerca incómoda: cuando la prueba final llegaba cinco minutos después, releer ganaba; cuando llegaba a los dos días o a la semana, quienes se habían autoevaluado recordaban bastante más. Releer se siente mejor a corto plazo y rinde peor cuando de verdad importa.
- Lo espaciado se retiene mejor que lo apilado. La revisión de Cepeda y colegas reunió 839 mediciones de estudio espaciado contra estudio apilado y encontró algo útil para un aspirante: mientras más lejos esté la prueba, más conviene separar los repasos. Si tu examen es en varios meses, tu enemigo no es la falta de horas, es haberlas puesto todas juntas.
- Y funciona en salones reales, no solo en laboratorio. El metaanálisis de Yang y colegas juntó 222 estudios con más de 48 mil alumnos y encontró que poner exámenes cortos frecuentes eleva el rendimiento académico de forma consistente, con un efecto de tamaño medio. Es de los hallazgos más sólidos que existen sobre cómo estudiar.
Hay un tercer motivo, más práctico: el ciclo de retroalimentación. Al terminar una sesión corta recibes la asesoría en el momento, con los errores todavía frescos, y puedes corregir esa misma tarde. En un examen de 120 reactivos el diagnóstico llega tres horas después, con veinte cosas que arreglar y ninguna urgente. El simulacro sirve para medir y ordenar prioridades; la práctica corta es la que mueve la aguja.
Dicho de otro modo: el examen completo te dice dónde estás, la práctica por materia es donde mejoras (así lo ordenamos también en nuestra guía de cómo estudiar para el examen de la UNAM). Cobrar caro el recurso que produce la mejora era, visto de lejos, una mala decisión pedagógica disfrazada de límite comercial.
Qué cambió, plan por plan
Comparado con los topes con los que salimos a vender en abril, Básico pasa de 15 a 120 sesiones por semestre y Pro de 30 a 240. Ocho veces más en los dos casos. Premium ya era ilimitado desde el primer día y así se queda: ahí la mejora va por otro camino, el plan de estudio personalizado con IA en el que estamos trabajando.
Y no fueron solo las prácticas. Los simulacros completos de 120 reactivos también crecieron en el camino: Básico pasó de 3 a 5, Pro de 5 a 10 y Premium de 10 a 20. Visto junto: el Básico de hoy trae los mismos simulacros que el Pro de abril y 4 veces sus sesiones de práctica, al mismo precio de siempre.
Los topes nuevos están calibrados para sobrar, no para alcanzarse. 120 sesiones en 6 meses son 20 al mes (una cada 1.5 días), y 240 dan para una al día todos los días del semestre, incluidos los que no vas a estudiar. Es un número que existe para que nunca lo pienses: si estudias con la constancia que el examen pide, deberías llegar al día del concurso con sesiones sin usar. Un límite que nadie alcanza deja de ser un límite.
| Plan | Sesiones antes | Sesiones ahora | Preguntas por sesión | Exámenes antes | Exámenes ahora | Precio semestral |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Básico | 15 | 120 (×8) | 10 | 3 | 5 | $149 |
| Pro | 30 | 240 (×8) | 20 | 5 | 10 | $249 |
| Premium | Ilimitadas | Ilimitadas | 24 | 10 | 20 | $399 |
Cuántos reactivos son, en total
Los topes se entienden mejor traducidos a lo único que de verdad cuenta: cuántas preguntas del estilo UNAM vas a contestar antes del examen. Sumando práctica y simulacros completos, esto es lo que incluye cada plan en un semestre.
- 1,200 de práctica (120 sesiones × 10)
- 600 de simulacros (5 exámenes × 120)
- 4,800 de práctica (240 sesiones × 20)
- 1,200 de simulacros (10 exámenes × 120)
- Práctica ilimitada (sesiones de hasta 24 preguntas)
- 2,400 de simulacros (20 exámenes × 120)
Puesto de otra forma: con Básico contestas el equivalente a 15 exámenes de admisión completos, y con Pro, 50. Con el plan anual son el doble (3,600 y 12,000 reactivos). En Premium la práctica no tiene tope, así que el número lo pones tú: el único límite es cuánto alcances a estudiar.
Y no son reactivos sueltos para rellenar. Cada uno está clasificado por materia, tema y subtema del temario oficial, que es lo que permite que el diagnóstico te diga «vas mal en funciones trigonométricas» y no solo «vas mal en Matemáticas».
El límite nuevo ya está activo en tu cuenta. No tienes que renovar ni pagar diferencia: los topes no se graban al momento de la compra, se leen de la configuración cada vez que entras. Por eso un aumento como este aplica de inmediato a todos los planes vigentes, no solo a los que se vendan de hoy en adelante.
Cómo se pudo hacer sin subir el precio
Cada sesión de práctica termina con una asesoría escrita: qué fallaste, qué patrón se repite, qué conviene repasar antes de la siguiente. Eso lo genera un modelo de lenguaje, y ahí estaba el freno: multiplicar por ocho las sesiones significaba multiplicar por ocho ese trabajo. Subir el tope solo era responsable si primero bajaba el costo por sesión.
Antes de aclarar cómo lo resolvimos, conviene decir lo que no hicimos: nadie recibe una asesoría más pobre que antes. La de tu sesión de práctica es exactamente la que ya recibías, con el mismo criterio y el mismo detalle, y la del examen completo sigue corriendo en el modelo más potente que usamos. El ahorro no salió de la calidad, salió de la ingeniería alrededor:
- Cada análisis, dimensionado a su tarea. Revisar una sesión de 10 reactivos de una sola materia y cruzar 120 reactivos de diez materias son trabajos distintos, y cada uno tiene su herramienta especializada. La asesoría de práctica está afinada para lo suyo: detectar el patrón detrás de tus errores en un tema y decirte qué repasar hoy, en segundos. El análisis del examen completo, que es el trabajo pesado y el que traza tu estrategia por materia, se queda con el modelo más capaz. Dejamos de pagar por capacidad que la tarea no ocupaba, no por capacidad que sí hacía falta.
- La profundidad sigue al contenido. Una sesión de 10 preguntas produce una asesoría más breve que una de 24, simplemente porque hay menos material del que hablar. Las diferencias entre planes viven donde de verdad pesan: en la profundidad del análisis del examen completo, que es hasta 2.5 veces más extenso en Pro y 5 veces en Premium.
- Cada análisis se guarda. Cuando revisas una sesión pasada en tu historial no se genera nada nuevo: se muestra el análisis que ya existía, idéntico. Volver a tu propio avance dejó de tener costo, y eso libera presupuesto para sesiones nuevas.
El resultado es que el costo por sesión bajó lo suficiente para multiplicar el tope por ocho y dejar los precios donde estaban: Básico en $149 y Pro en $249 por semestre. Nos parece que así debe funcionar: cuando la ingeniería mejora, esa mejora se reparte con quien está estudiando, en forma de más práctica y no de más margen.
Practicar no es memorizar: tu simulacro usa otros reactivos
Subir el volumen de práctica trae un riesgo que preferimos nombrar antes de que alguien lo note: si el simulacro te preguntara justo lo que acabas de practicar, tu puntaje subiría sin que tú hubieras mejorado. Estarías midiendo cuánto recuerdas de la sesión de ayer, no cuánto dominas el tema. Ese número no solo es inútil, es peligroso, porque te haría llegar confiado a un examen para el que todavía no estás listo.
Por eso el banco está separado por uso. Los reactivos con los que practicas y los que arman tu simulacro son conjuntos distintos: practicas con unos y te mides con otros. Así el diagnóstico se mantiene limpio, y cuando te dice que subiste en Química es porque subiste en Química, no porque reconociste la pregunta.
Es la misma razón por la que no repartimos «el examen del año pasado resuelto». Nadie puede garantizar que la UNAM repita reactivos, y estudiar coleccionando preguntas de convocatorias anteriores es prepararse para un examen que ya ocurrió. Cada convocatoria arma su propia versión, y el aspirante que llega esperando las mismas preguntas llega a lo que no es.
Lo que sí viaja de un reactivo a otro es el dominio del subtema. Si entiendes las leyes de los exponentes, contestas cualquier pregunta que las use, esté o no en algún banco. Por eso la práctica es por tema, el diagnóstico apunta a subtemas y no a preguntas sueltas, y nuestra meta nunca fue que saques un buen número aquí adentro: es que llegues al examen real, con la versión que te toque, con el tema dominado.
Más sesiones no significa maratón
Hay una trampa obvia en un anuncio como este: que alguien lea «240 sesiones» y decida hacer diez seguidas un domingo. Eso es exactamente lo contrario de lo que dice la evidencia, y la plataforma está hecha para decírtelo.
Si encadenas dos sesiones de la misma materia con muy pocos minutos de diferencia, la asesoría lo detecta y te lo comenta: te pregunta si repasaste los temas que fallaste en la anterior y te sugiere espaciar los intentos. No te bloquea nada, tú decides, pero preferimos que el producto te empuje hacia el hábito que sirve y no hacia el que se siente productivo.
El objetivo de subir el tope nunca fue que practiques más en un día. Fue que la cuota deje de ser lo que decide cuándo estudias.
Dónde estamos parados
La plataforma no promete atajos ni adivina reactivos. Hace una cosa: te dice en qué estás débil frente al corte real de tu carrera y te da el camino para cerrar esa brecha. El estudio sigue siendo tuyo, y la constancia también. Nuestro trabajo es que ninguna parte del producto se interponga entre tú y el siguiente reactivo, y un tope de 15 sesiones se estaba interponiendo.
Seguimos leyendo lo que nos escriben. Varias de las mejoras recientes salieron de ahí, y esta es la más grande hasta ahora. Si algo del producto te está estorbando para estudiar, escríbenos: ese es el tipo de mensaje que termina convertido en un cambio como este.
Evidencia citada: Dunlosky, Rawson, Marsh, Nathan y Willingham (2013), «Improving Students' Learning With Effective Learning Techniques», Psychological Science in the Public Interest; Roediger y Karpicke (2006), «Test-Enhanced Learning», Psychological Science; Cepeda, Pashler, Vul, Wixted y Rohrer (2006), «Distributed Practice in Verbal Recall Tasks», Psychological Bulletin; Yang, Luo, Vadillo, Yu y Shanks (2021), «Testing (Quizzing) Boosts Classroom Learning», Psychological Bulletin. Las cifras de planes provienen de la configuración de la plataforma (topes vigentes al 27 de julio de 2026); base semestral, el plan anual multiplica exámenes y sesiones por 2. Puedes verificar los límites y precios actuales en la página de planes.
Sobre las sesiones de práctica y los planes
¿Cuántas sesiones de práctica incluye cada plan?
¿Cuántos reactivos puedo contestar en total con cada plan?
¿El aumento aplica si ya compré mi plan?
¿También subieron los exámenes completos de 120 reactivos?
¿Subió el precio por dar más sesiones?
¿Las preguntas que practico se repiten en el simulacro?
¿Sirve estudiar con los exámenes de años anteriores de la UNAM?
¿Conviene más practicar poco y seguido o hacer simulacros largos?
¿Se acumulan las sesiones que no usé?
Practica corto, practica seguido.
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