Errores que tiran tu examen (y cómo evitarlos)
Hay dos formas de perder un acierto: no saber la respuesta o saberla y aun así marcar mal. La primera se arregla estudiando; la segunda, que es la que casi nadie trabaja, se arregla con método el día del examen. En carreras de alta demanda, donde entrar o no son 2 o 3 aciertos, esos errores evitables deciden tu lugar.
1. Dejar respuestas en blanco
En el examen de selección de la UNAM no hay penalización por respuesta incorrecta. Una pregunta en blanco vale exactamente lo mismo que una mal contestada: cero. Por eso dejar reactivos sin marcar es regalar aciertos posibles.
Cómo evitarlo: antes de entregar, revisa que los 120 reactivos tengan una opción marcada. En las preguntas donde no sepas, descarta las opciones imposibles y elige entre las que queden: una probabilidad razonable siempre supera al cero garantizado.
2. Clavarte en una pregunta difícil
El examen no premia el heroísmo de resolver el reactivo más difícil: premia el total de aciertos. Pelearte diez minutos con una sola pregunta puede costarte cinco reactivos fáciles que no alcanzaste a leer al final.
Cómo evitarlo: si una pregunta te frena, marca tu mejor opción provisional, anótala mentalmente y avanza. Da una primera pasada completa contestando todo lo que dominas y deja las difíciles para una segunda vuelta, con el tiempo que te sobre.
3. Leer mal el enunciado
Muchos errores no son de conocimiento, son de lectura. Un “EXCEPTO”, un “NO”, una unidad distinta o un dato que cambia el sentido de la pregunta hacen que marques la opción correcta… a la pregunta equivocada.
Cómo evitarlo: lee el enunciado completo antes de mirar las opciones y subraya mentalmente la palabra clave (qué te piden exactamente). En las preguntas con “excepto” o “falso”, detente medio segundo: son trampas clásicas que cuestan aciertos a quien va con prisa.
4. Dejar que los nervios te bloqueen
El bloqueo casi siempre llega al toparte con una pregunta difícil al inicio: la mente se traba y arrastra ese estado a las siguientes, fáciles incluidas. No es falta de preparación, es manejo del estado.
Cómo evitarlo: cuando sientas el bloqueo, salta a una pregunta que domines y encadena un par de aciertos seguros para recuperar ritmo y confianza. Y lo más efectivo: haz simulacros completos cronometrados antes del examen. Lo que ya viviste en práctica asusta mucho menos el día real.
5. No haber simulado el examen completo
Estudiar por materias sueltas no te prepara para lo que de verdad pesa el día del examen: sostener la concentración durante 120 reactivos seguidos y dosificar el tiempo. Quien nunca hizo un examen completo descubre el cansancio y la presión hasta el momento que cuenta.
Cómo evitarlo: en las últimas semanas, haz varios exámenes completos con reloj. No por la calificación, sino para que el formato, la duración y la presión dejen de ser sorpresa. Los tres errores anteriores se entrenan justo aquí.
Entrena para no regalar aciertos
Saber los temas es la mitad. La otra mitad es ejecutar bien bajo presión, y eso solo se gana practicando como en el examen real.
Lo que más se pregunta sobre los errores en el examen
¿Conviene dejar respuestas en blanco en el examen de la UNAM?
¿Cómo administro el tiempo en el examen?
¿Qué hago si me bloqueo por los nervios durante el examen?
¿Los errores por descuido de verdad cambian si entro o no?
Entrena bajo presión, no solo los temas.
Haz exámenes completos al estilo UNAM y aprende a manejar el tiempo, los nervios y los enunciados antes del día que cuenta.
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