Opinión · Examen de control

El examen de control se sintió distinto: por qué el mismo día dejó lecturas opuestas

Quienes fueron saliendo del examen de control contaron cosas que no encajan entre sí. Para unos estuvo más difícil que el de mayo y no reconocieron nada de la guía; para otros venían preguntas parecidas a las de la guía y se sintió hasta fácil. Nadie está mintiendo. Hay tres razones de diseño y una de preparación que explican el contraste, y solo una de las cuatro está en manos del aspirante. De esa nos toca hablar a nosotros.

Actualización · 20 de agosto de 2026

El examen cerró el 19 de agosto de 2026. Se presentaron alrededor de 36,900 personas de las 58,783 convocadas, o sea un 37% de ausentismo según la propia Universidad. El rector Leonardo Lomelí anunció que los resultados salen el 29 y 30 de agosto y que las clases de primer ingreso empiezan el 31 de agosto de 2026. Abajo agregamos las declaraciones que se publicaron después de esta nota, que describen con más precisión qué cambió, y las historias que documentó Reforma afuera de la sede.

Aspirantes presentan el examen de control de la UNAM en mesas largas dentro del Palacio de los Deportes, en la Ciudad de México.
Aspirantes durante el examen de control en el Palacio de los Deportes. Foto: UNAM.

Lo que contaron los que ya salieron

Entre el 12 y el 19 de agosto de 2026, 58,783 personas fueron convocadas a presentar un examen presencial de 120 reactivos con el que se van a asignar los lugares de ingreso. La aplicación grande fue la de la Ciudad de México, en el Palacio de los Deportes, con 53,568 citas repartidas en tres días y tres turnos diarios. Del primer turno del lunes se presentó cerca del 71% de los convocados.

Los reporteros que estuvieron afuera recogieron el mismo tipo de escena en todos lados: gente que llevaba meses estudiando, que llegó de madrugada y que salió sin saber bien qué había pasado adentro. Estas son algunas de las declaraciones publicadas, en el orden en que van de «más difícil» a «más fácil».

«El examen estuvo más difícil que el primero»
Aspirantes a la salida del Palacio de los Deportes Sin nombre en la nota Proceso
«… porque venían preguntas completamente distintas a las del examen anterior. Subió la dificultad y el tiempo para prepararnos fue muy poco»
Dulce Aspirante El Universal
«estuvo más difícil. No venía ninguna pregunta de la guía. Aumentaron el nivel de dificultad»
Lucila Aspirante a Psicología El Universal
«… porque aunque si venían los mismos temas, estuvo más complejo, porque metieron cosas que antes no preguntaban»
Yeraldine Lizbeth Aspirante a Médico Cirujano El Universal
«Me sentí más o menos, venían muchas cosas que nunca habían puesto en el examen de la UNAM. Es la tercera vez que lo presento y nunca habían venido cosas que me preguntaron hoy»
Berenice Cruz 20 años, aspirante a Biología ViveUSA
«venían preguntas similares a las de la guía que proporciona la UNAM»
Lluvia García 19 años, aspirante a cirujano dentista ViveUSA
«El examen lo sentí bastante fácil, ya con la experiencia»
Javier Aspirante a Psicología La Silla Rota

Y luego está lo que casi nadie llamó dificultad, aunque fue lo más repetido: la espera. El examen se presentó, los resultados no salen todavía y el ciclo escolar empieza el 31 de agosto de 2026.

«Me siento muy nerviosa, también con muchas expectativas, todo está en el limbo todavía»
Dana Isabel Aspirante a Cirujano Dentista, 109 aciertos en el examen original El Universal
«Siento incertidumbre porque finalmente no se pueden tomar decisiones»
Georgina Córdoba 35 años, seleccionada en Derecho Forbes México
«… porque se fue la conexión, hubo muchas fallas, pero estuvimos con el soporte técnico a la mano y aunque si fue preocupante, estuvieron muy atentos»
Dulce Aspirante El Universal

El mismo examen, el mismo día, lecturas opuestas

Vale la pena poner las dos frases una junto a la otra, porque es todo el asunto de esta nota:

Lo que dijo una aspirante a Psicología

«estuvo más difícil. No venía ninguna pregunta de la guía. Aumentaron el nivel de dificultad»

El Universal
Lo que dijo otro aspirante a Psicología

«El examen lo sentí bastante fácil, ya con la experiencia»

La Silla Rota

Misma carrera, mismo día, misma sede. Y lo mismo con la guía: mientras una aspirante aseguraba que no venía ninguna pregunta de la guía, otra decía que «venían preguntas similares a las de la guía que proporciona la UNAM». Cuando dos personas describen así de distinto la misma experiencia, casi nunca es porque una se equivoque. Es porque no vivieron la misma experiencia.

Conviene decir con claridad qué es y qué no es un testimonio a la salida. Es un dato real sobre cómo se sintió alguien, y eso importa. No es una medición del examen. Nadie sale de una prueba de 120 reactivos con una lectura confiable de su propio desempeño, y menos cuando lleva tres semanas de tensión encima. Por eso esta nota no va a afirmar que el examen estuvo más difícil: no hay dato público que lo sostenga, y tampoco hay ninguno que lo descarte.

Con los tres días cerrados, las descripciones se volvieron más precisas

Vale la pena leer lo que contaron quienes salieron los días siguientes, porque ya no dicen solo «estuvo más difícil». Dicen qué cambió, y entre los cuatro arman el mecanismo completo.

«Todo el examen fue bastante diferente. Algunas preguntas eran muy sencillas y otras parecían mucho más complicadas para compensar»

La dificultad venía mezclada dentro del mismo examen

Sofía Aspirante a Pedagogía, CDMX El Universal
«Los temas son más o menos los mismos de la guía, pero cambia mucho la estructura»

El temario se respetó, la forma de preguntar no

José Arturo Aspirante a Ingeniería Civil, CDMX El Universal
«Los temas más comunes que vinieron en línea los cambiaron por otros que son un poco más olvidados. Además, la redacción obligaba a leer muy despacio porque si uno intentaba leer rápido no comprendía completamente la pregunta»

Se movió el peso hacia los subtemas menos trabajados

Johanna Aspirante a Actuaría, 105 aciertos en el examen original El Universal
«Vinieron diferentes temas en química, español y literatura, pero no lo sentí tan difícil a comparacion del que se hizo en línea»

Temas distintos no significó examen más difícil

Alexis Yair 20 años, aspirante a Matemáticas Aplicadas y Computación El Universal

Léelas juntas y ya no hay misterio. El temario se respetó y la estructura cambió. El peso se movió de los subtemas más trillados a los menos trabajados. La redacción obligaba a leer despacio. Y la dificultad venía repartida dentro del mismo examen, con reactivos muy sencillos y otros bastante más duros. Eso no es un examen tramposo: es un examen normal, armado por gente que sabe armar exámenes, aplicado a una generación que había practicado con un solo tipo de reactivo.

Por qué un mismo examen deja lecturas opuestas

Son cuatro razones. Tres tienen que ver con cómo se diseñó y se aplicó el instrumento, y una con cómo se estudió.

  1. 1

    No todos contestaron el mismo examen

    La propia recomendación que dio origen al examen de control pide aplicarlo con versiones diferentes, suficientes para el número de turnos y aspirantes. Es lo correcto para evitar que la versión del turno de la mañana circule antes del turno de la tarde, y al mismo tiempo garantiza que dos personas que salen a la misma hora comparen cosas distintas.

  2. 2

    La guía define temas, no redacciones

    El temario oficial dice qué se evalúa, no con qué palabras. Un reactivo de leyes de los exponentes puede llegar como una operación directa o dentro de un problema con contexto, y las dos versiones están dentro de la guía. Por eso conviven en la misma nota «no venía ninguna pregunta de la guía» y «venían preguntas similares a las de la guía»: las dos personas dicen la verdad sobre lo que reconocieron.

  3. 3

    Se reconoce lo que se entrenó

    Quien practicó con reactivos de un solo estilo y un solo nivel reconoce ese estilo y ese nivel. Cuando llega otro, la sensación no es «esto está difícil», es «esto no es lo que estudié», que se siente peor y no significa lo mismo. Quien practicó con reactivos variados llega con menos sorpresa aunque el examen sea igual de exigente.

  4. 4

    Las condiciones también se sienten

    Tres semanas de aviso, una sede a la que había que viajar, equipos que fallaron y vigilancia más estricta que en mayo. Nada de eso cambia el contenido del examen y todo eso cambia cómo se recuerda. Es normal que un examen presentado en esas condiciones se sienta más pesado que el que se contestó desde casa.

Textual de la recomendación 3 de la Comisión Técnica

«Aplicar el examen de control de manera presencial, bajo el formato más conveniente para poder procesarlo lo más pronto posible, con versiones diferentes que resulten suficientes para el número de turnos y aspirantes; y llevarlo a cabo a la brevedad para reducir la afectación al calendario escolar.»

Fuente: comunicado de la UNAM. Las versiones diferentes son la decisión correcta para cuidar el examen. También son la razón por la que comparar impresiones con quien salió de otro turno no dice mucho.

De las cuatro, solo una se entrena

No puedes elegir tu versión del examen, ni la redacción de los reactivos, ni si te toca una máquina que falla. Lo único que estaba bajo tu control era llegar acostumbrado a que las preguntas no se parezcan a las que practicaste. Eso no es un detalle de método: es la diferencia entre salir pensando «esto no es lo que estudié» y salir pensando «esto lo sé, nada más venía de otra forma».

Aquí es donde nos toca decir por qué la plataforma está construida como está, porque no es una reacción a lo que pasó esta semana. Estas cuatro decisiones son de origen y varias veces nos costaron reseñas: hay quien preferiría un banco fácil que suba el porcentaje, o la promesa de que las preguntas se repiten. Nunca lo hicimos, por esto.

1

Reactivos variados y de distinto nivel, a propósito

Un banco de un solo nivel produce una medición cómoda y falsa. Si todo lo que practicas es directo, tu porcentaje sube y tu preparación no. Por eso la práctica mezcla reactivos de aplicación directa con otros que exigen dos pasos o leer un contexto antes de operar: el objetivo no es que te sientas bien al terminar la sesión, es que el día del examen ninguna redacción te tome por sorpresa.

2

Práctica y examen se alimentan de bancos distintos

Los reactivos con los que practicas y los que arman tu examen completo son conjuntos separados. Practicas con unos y te mides con otros. Así el número que ves es dominio del tema y no memoria de la sesión de ayer, que es justo el número que sirve para decidir qué estudiar. Y es la misma razón por la que no repartimos «el examen del año pasado resuelto»: coleccionar preguntas es prepararse para un examen que ya ocurrió.

3

La explicación llega en cuanto terminas

Cada sesión de práctica y cada examen cierran con la explicación de lo que fallaste, con el error todavía fresco. No es para que te sientas mal por el acierto perdido, es para que veas de dónde salió: si te ganó el tema, la redacción o el descuido. Un error que se entiende el mismo día se corrige; uno que se entiende tres semanas después ya se convirtió en costumbre.

4

El asesor personalizado, que te va conociendo

Al final de cada examen recibes recomendaciones hechas sobre tu propio rendimiento: qué materias te están costando aciertos, qué subtemas se repiten en tus errores y en qué orden conviene atacarlos. Y no arranca de cero cada vez: el análisis lee tus intentos anteriores, así que entre más usas la plataforma más fino se vuelve el consejo. Ahí está la diferencia entre saber que fallaste y saber qué hacer el lunes.

Los cuatro se sostienen en la misma idea: lo único que viaja de una versión del examen a otra es el dominio del subtema. Si entiendes las leyes de los exponentes contestas cualquier reactivo que las use, esté redactado como operación o escondido en un problema de física. Por eso cada reactivo de la plataforma está clasificado por materia, tema y subtema del temario oficial, y por eso el diagnóstico te dice «vas flojo en funciones trigonométricas» y no solo «vas flojo en Matemáticas».

Y por eso insistimos tanto con la práctica corta y seguida en vez del maratón de domingo: lo explicamos a detalle cuando multiplicamos por ocho las sesiones, con la evidencia que respalda que autoevaluarse y espaciar el estudio son las dos técnicas que mejor funcionan. Lo que la plataforma hace no es enseñarte los temas, es decirte cuáles atacar, en qué orden y cuándo. El estudio sigue siendo tuyo.

Lo que costó, que no sale en las cifras

De las 58,783 personas convocadas se presentaron alrededor de 36,900. Cuatro de cada diez no llegaron, y sería muy fácil leer ese número como desinterés. No lo es. Hay quien nunca consiguió cita, quien no pudo pagar el viaje a la sede que le tocó y quien ya se había inscrito en otra escuela y no quiso arriesgar el lugar que sí tenía. La UNAM también reportó cerca de 90 atenciones médicas por día de aplicación, casi todas por estrés.

Los que sí llegaron traían historias así:

Armando Guerra Padre de familia, Cuautitlán Izcalli

Su hijo ya había quedado seleccionado en el examen en línea. Aun así prepararon un plan B por si esta vez no alcanza: volver a intentarlo el año que viene o entrar a la segunda vuelta del IPN.

Reforma
Aracely Abarca y su hija Arantza Montserrat Ya admitida en el IPN, no soltó Arquitectura en la UNAM

La joven tenía lugar asegurado en otra institución y aun así se presentó a defender el de la UNAM. Su mamá la acompañó a la puerta.

«(Me siento) un poco nerviosa porque no estamos dentro, pero todos los chicos son capaces»
Reforma
María José Amaya Nacida en Naucalpan, vive en La Haya

Estudia Derecho Internacional en Países Bajos y usó sus vacaciones de verano para volar a México y presentar el examen presencial, buscando un lugar en el sistema a distancia.

Reforma
Julio Aspirante a instrumentista

Es de los que prefieren el formato presencial, y su razón es económica, no de comodidad.

«En el examen en línea gasté más dinero, porque tuve que conseguir un equipo con especificaciones especiales, porque no es cualquier computadora, por lo que me parece mejor que se haga presencial»
La Jornada

Ninguna de esas cuatro historias es la de alguien que buscaba una segunda oportunidad. Arantza ya tenía lugar en el IPN y aun así fue a defender el de la UNAM. El hijo de Armando ya estaba seleccionado y tuvo que volver a demostrarlo. María José usó sus vacaciones de verano para cruzar el Atlántico. Julio pagó una computadora que no necesitaba para un examen que terminó siendo presencial. Ese es el costo real, y lo absorbieron completo quienes menos tuvieron que ver con el problema. Vale la pena tenerlo en mente antes de leer la siguiente sección, porque es la razón por la que la escribimos.

Lo que sí se pudo hacer distinto

Que la percepción se haya partido en dos no es culpa de quien presentó. Hay decisiones de comunicación que habrían bajado buena parte de esta angustia sin cambiar una sola pregunta del examen, y siguen a tiempo para la publicación de resultados:

  • Publicar la tabla de especificaciones del examen de control: cuántos reactivos por materia y de qué nivel. Se hace en cualquier evaluación estandarizada y le habría quitado a miles de personas la duda de si estudiaron lo correcto.
  • Decir en voz alta cómo se equipararon las versiones entre turnos. Con versiones diferentes, la comparación entre aspirantes solo es justa si las versiones se anclan estadísticamente, y eso no se ha explicado.
  • Dar más de tres semanas entre el aviso y la aplicación, o al menos escalonar las sedes con más holgura. El tiempo de preparación no fue igual para todos y eso sí es una diferencia de trato.
  • Garantizar el equipo. Que a alguien se le caiga la conexión o se le trabe la máquina en el examen que define su lugar no es un contratiempo menor, es una condición distinta de aplicación.
  • Publicar, junto con los resultados, la distribución de aciertos del examen de control. Es el dato que permitiría a cualquiera verificar si el instrumento se comportó como se esperaba.

Ninguna de estas cinco es cara ni complicada. Son prácticas normales en evaluación estandarizada, y su ausencia es la que deja a decenas de miles de personas discutiendo en redes si el examen estuvo difícil, que es exactamente la conversación que un proceso bien comunicado no necesita tener.

Hay una sexta, y no es nuestra. Victor Manuel Vega Reyes, consultor en inteligencia estratégica y coordinador de Vinculación con Gobierno del Consejo Latinoamericano de Ética en Tecnología, lo resumió en una frase que vale la pena repetir: «Reparar no es lo mismo que explicar». El Observatorio de Incidentes de ese consejo revisó la anomalía y concluyó que la causa sigue pendiente, sin atribuirla a la IA, al proveedor, a las autoridades ni a los aspirantes. Aplicar otro examen resuelve a quién se le asigna un lugar; no dice qué falló, qué alertas se encendieron ni quién decidió qué. Y esa parte le importa a quien va a presentar el año que entra, que ahora mismo no sabe con qué reglas va a competir.

El propio examen de control lo deja ver: la UNAM reportó 22 casos de deshonestidad detectados en la sede de la Ciudad de México, con lentes inteligentes, suplantación y fotografías de la pantalla. Son poquísimos frente a los más de 30 mil que presentaron ahí, y por eso mismo sirven de recordatorio: la respuesta nunca fue tratar a todos como sospechosos, fue vigilar bien y explicar qué pasó.

Lo que sigue sin estar resuelto
  • La UNAM no ha publicado el nivel de dificultad ni la composición del examen de control, así que la percepción de que estuvo más difícil no se puede verificar ni descartar con datos públicos.
  • Tampoco se ha explicado cómo se comparan entre sí las versiones aplicadas en turnos y sedes distintas.
  • Qué ocurre con quien no pudo presentarse o tuvo una falla de equipo durante su aplicación.
  • Qué pasa con los alrededor de 22 mil convocados que no se presentaron: si conservan algún derecho, si la UNAM sabe por qué faltaron y si alguien quedó fuera por no haber podido viajar.
  • Si con los resultados se publicará la distribución de aciertos del examen de control, que es lo único que permitiría comparar este instrumento con el de mayo.

Si ya lo presentaste y saliste con mal sabor de boca

Lo primero, y lo decimos en serio: la sensación con la que saliste no es tu resultado. Es sobre todo una medida de cuánto reconociste, y reconocer poco no equivale a fallar. En un examen con redacciones nuevas, contestar bien se siente incómodo, porque tuviste que pensar en lugar de recordar. Esa incomodidad es lo que se siente cuando de verdad estás usando lo que sabes.

Lo segundo: tu resultado no se mide contra un número que ya existe. Los lugares se asignan con el ordenamiento de quienes se presentaron a este examen, y ese universo terminó siendo de alrededor de 36,900 personas, no de las 58,783 convocadas. Si a ti te pareció más difícil, es muy probable que a las demás personas de tu turno también. Ese es el mecanismo, y es la razón por la que no publicamos predicciones del corte: nadie serio puede hacerlas antes de que salgan los resultados. Si quieres el argumento largo de por qué el aspirante que estudió tiene más margen del que cree, lo desarrollamos aquí.

Y lo tercero, para quien esta vez no la libre o para quien viene en la próxima convocatoria: lo que hoy se siente como un examen tramposo es, visto de cerca, un examen normal presentado con un entrenamiento demasiado estrecho. Se arregla, y se arregla con tiempo. Practicar con reactivos que no se parecen entre sí, revisar la explicación el mismo día y dejar que alguien te ordene las prioridades es exactamente lo que convierte «no venía nada de la guía» en «venía todo, nada más de otra forma».

Y mientras tanto, lo único que queda es esperar bien. Los resultados salen el 29 y 30 de agosto y las clases empiezan el 31 de agosto de 2026, así que son unos días, no unas semanas. No los pases recalculando aciertos de memoria ni comparando tu examen con el de alguien que presentó en otro turno, porque no contestaron lo mismo. Si tienes plan B, tenlo listo sin soltarlo antes de tiempo: varias de las personas que se formaron afuera del Palacio de los Deportes ya tenían lugar en otra escuela y aun así fueron a defender este.

Una cosa más, porque nos parece que hace falta decirla. Si eres de quienes estudiaron meses, pagaron un curso o se levantaron de madrugada para viajar a otra ciudad a repetir un examen que ya habían aprobado, no te tocaba absorber este costo. Que el proceso haya fallado no lo pagaste tú, y sin embargo lo estás pagando. Que se sienta agotador no significa que lo estés haciendo mal.

Testimonios y cifras de la cobertura del 17 de agosto de 2026: Proceso, El Universal (nota de inicio), La Silla Rota, ViveUSA, Forbes México y La Jornada. De la actualización del 20 de agosto: las declaraciones del cierre y los retratos de aspirantes en El Universal; las cifras de ausentismo y la cita del rector en El Universal y La Crónica; la fecha de resultados en SDP Noticias; la petición de volver al formato presencial en La Jornada; la crítica de Vega Reyes en Expansión; y las historias de familias en la cobertura en video de Reforma, con reportaje de Nadia Rosales (el caso de Armando Guerra, aquí). Las recomendaciones de la Comisión Técnica están tomadas del comunicado de la UNAM; las cifras de convocatoria y sedes, de los boletines ya citados en nuestras notas previas y del portal de la DGAE. Todas las citas se transcriben como las publicó el medio. Esta nota no evalúa el examen ni afirma que su dificultad haya cambiado: reporta percepciones publicadas y explica por qué difieren.

Preguntas frecuentes

Sobre el examen de control y por qué se sintió distinto

¿El examen de control estuvo más difícil que el de mayo?
No hay forma pública de saberlo. La UNAM no ha publicado la composición del examen ni su nivel de dificultad, y los testimonios de quienes salieron se contradicen entre sí: hay quien lo describió como más difícil que el primero y quien lo sintió bastante fácil. Una percepción a la salida no es una medición, y con la información disponible hoy no se puede afirmar ni descartar que haya subido el nivel.
¿Por qué unos dicen que no venía nada de la guía y otros que las preguntas eran similares a la guía?
Porque la guía define los temas que se evalúan, no las palabras con las que se preguntan. El mismo subtema puede llegar como una operación directa o dentro de un problema con contexto, y las dos formas están dentro del temario. Quien practicó con un solo estilo de redacción reconoce ese estilo y siente que lo demás viene de fuera, aunque el tema sea exactamente el de la guía.
¿Todos presentaron el mismo examen?
No, y no es un rumor: la recomendación de la Comisión Técnica que dio origen al examen de control pide aplicarlo con versiones diferentes, suficientes para el número de turnos y aspirantes. Es una medida sensata para que la versión de un turno no circule antes del siguiente, y explica por qué dos personas que salieron el mismo día pueden describir exámenes distintos.
¿Sirve estudiar con los exámenes de años anteriores de la UNAM?
Sirven para conocer el formato y el tipo de redacción, no para apostarle a que se repitan. Nadie garantiza que la UNAM reutilice reactivos y cada aplicación arma su propia versión, así que memorizar preguntas pasadas es prepararse para un examen que ya ocurrió. Lo que sí se transfiere a cualquier versión es dominar el subtema.
Sentí que me fue mal, ¿eso significa que me fue mal?
No necesariamente. La sensación a la salida mide sobre todo cuánto reconociste, y reconocer poco no es lo mismo que fallar. Además tu resultado no se compara contra un número fijo, se ordena contra el de las demás personas que presentaron: si a ti te pareció difícil, hay buenas probabilidades de que a otros también. Lo sano es no darle a esa sensación el peso de un resultado.
¿Cuándo se publican los resultados del examen de control?
El 29 y 30 de agosto de 2026. Lo anunció el rector Leonardo Lomelí con estas palabras: «Los resultados serán el fin de semana, del 29 al 30, para que el 31 ya puedan estar en las facultades». Las clases de primer ingreso arrancan el 31 de agosto de 2026 y los grupos ya estarán asignados cuando salga la lista. Conviene revisar el portal de la DGAE y no las cuentas que circulan capturas.
¿Cuánta gente se presentó al examen de control?
Alrededor de alrededor de 36,900 personas de las 58,783 convocadas, es decir un 37% de ausentismo, según la cifra que dio la propia Universidad al cerrar la aplicación el 19 de agosto de 2026. No todas las ausencias son desinterés: hubo quien no consiguió cita, quien no pudo pagar el viaje a la sede que le tocó y quien ya se había inscrito en otra escuela.
Si el examen cambia de estilo cada año, ¿de qué sirve practicar aquí?
Justamente por eso. La plataforma no intenta adivinar los reactivos: mezcla niveles de dificultad y formas de redactar dentro del mismo subtema del temario oficial, para que ninguna versión te tome por sorpresa. Y separa los reactivos de práctica de los del examen completo, de modo que tu puntaje mida dominio del tema y no memoria de la sesión anterior.
¿La asesoría se acuerda de mis exámenes anteriores?
Sí. El análisis que recibes al terminar no arranca de cero: toma en cuenta tus intentos previos para ver qué subtemas se repiten en tus errores y qué ya corregiste. Por eso la recomendación se vuelve más precisa mientras más practicas, y por eso conviene practicar seguido en sesiones cortas en vez de concentrar todo en un maratón.
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